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Capítulo 2: La Piedra de los Lamentos

Durante la noche tuvo un sueño muy intranquilo; soñó de nuevo con Sirius pero en este sueño aparecían personas nuevas; la primera era un hombre con cara enfermiza, de pelo castaño veteado de gris que parecía tener la misma edad que Sirius; la segunda persona era una chica de pelo y ojos castaños; la tercera era un chico de pelo rojo y ojos cafés y la cuarta persona era un chico muy flaco, pálido, de pelo muy negro, de unos ojos verdes fuertes, que usaba lentes y tenía una cicatriz en su frente. Estaban todos frente a un enorme castillo que se encontraba rodeado por un lago; cuyo color era como el del cielo en días de tristeza. Era un día de primavera con un sol radiante. Ella también se encontraba entre el grupo que gozaba de la tarde. Parecía como si algo estuviera a punto de suceder y esa ocasión sería la última vez que el grupo se vería. De repente comenzó a temblar, la tierra se partió y todos los del grupo salvo ella y el chico de la cicatriz se caían. Mientras Sirius, la chica de pelo castaño, el chico de pelo rojo y el hombre de cara enfermiza caían al vacío ella intentaba hacer algo pero no podía; el chico de la cicatriz sacó de la nada una escoba la montó y se dirigió al vacío para rescatarlos. Cuando éste desapareció en el vacío unos enormes tentáculos que salían del oscuro vacío la agarraron y la empezaron a ahogar mientras que una risa fría se burlaba de su incapacidad.
De repente abrió sus ojos y se pasó una mano por la frente que estaba ardiendo en fiebre. Javiera pensaba en su nueva predicción y si debía contársela a Sirius. Después de meditarlo un rato concluyó que si fue una predicción no era precisamente positiva y que era mejor averiguar su significado antes de comentarla con Sirius. A pesar que durmió debajo de una de las alas de Buckbeak; entre un pequeño claro de un bosque del parque, se había resfriado y tenía una fiebre de los mil demonios. La nieve aún no paraba de caer como algodón, y alrededor de la ciudad se había formado una niebla espesa.
Luego se percató que Sirius estaba a lo lejos del lugar en el que se encontraba; al lado de una fogata cociendo algo.
Sin pensarlo 2 veces levantó el ala del Hipogrifo y se dirigió como pudo hacia él a pesar de la fiebre.
Éste se encontraba cociendo algo que parecía jugo de uva teñido de color azul, junto a tres lechuzas; una blanca como la nieve que llevaba una especie de papel atado a una de sus patas y una pequeña bolsa llena de comida (que Sirius había abierto ya) y las otras dos de color gris que portaban entre éstas una gran caja.

- Buenos días- la saludó Sirius- ¿? ¿Qué te pasa? Te ves un poco pálida.
- No te preocupes por mi- mintió la chica- solo estoy un poco acalorada.

Al concluir éstas palabras su vista se nubló y perdió el conocimiento. Comenzó a soñar de nuevo una y otra vez con el último que tuvo ésta; pero cada vez más detalladamente. Cada vez sentía aquella fría voz más cerca, más pesada y más intensa. Javiera ya no podía más.
Después de una eternidad soñando con lo mismo no aguantó más y serrando los ojos gritó lo más fuerte que pudo para desahogarse. Al abrirlos ya no estaba soñando, había despertado. Pudo percatarse que ya no se encontraba en el parque sino que en una pieza muy amoblada, con paredes pintadas de color verde pastel y un gran ventanal por el cual pudo comprobar que ya no nevaba y estaba atardeciendo. También se dio cuenta que su pie ya no estaba roto (supuso que alguien se lo habría curado),no tenía más fiebre y ya no vestía su uniforme colegial; el cual llevaba puesto cuando conoció a Sirius sino que un hermoso pijama de color azul intenso con estampados e lunas y estrellas.
Antes de poder reaccionar alguien que se encontraba a su lado y que la chica no había sentido en la pieza le dijo

- Que bueno que despertaste, ya llevas 3 días inconsciente-

Javiera muy sobresalta se volteó para ver quien le había hablado. Esa persona era una mujer. Tenía un rostro muy acogedor. Javiera estaba saturada de dudas en su mente, tenía muchas preguntas que hacerle a aquella persona. Pero ésta dijo como adivinando sus pensamientos

- No te preocupes, Sirius nos a dejado a mi y a Remus a cargo tuyo. Ah! Se me olvida presentarme! Yo soy Arabella Figgy e igual que Sirius soy una bruja-tomó aire y prosiguió- tu nombre es Javiera no?
- Si a si me llamo- le respondió aún muy aturdida la chica- Puedo hacerte una pregunta Arabella?
- Si cual? - dijo.
- Bueno..por que Sirius está perdiendo su tiempo en averiguar si soy o no soy una bruja, si tiene tantos problemas...- dijo con un hilo de voz- es que las posibilidades son nulas..
- Él tampoco sabe el por que- respondió Arabella- la primera vez que te vio tuvo una extraña sensación..Sirius no entiende el por que pero algo en si le dijo que confiara en ti.

Arabella sonrió y se puso a buscar algo dentro de su túnica. Luego de encontrar lo que buscaba; que era su varita mágica, la alzó diciendo

- Accio ranas de chocolate. Inmediatamente una fuente llena de chocolates con forma de ranas vino levitando a través de la pieza y se posó en la falda de la bruja.

-Come esto- dijo Arabella- son ricas ya lo veras.

Sin resistirse Javiera obedeció a Arabella y probó las ranas. Ella tuvo que admitir que las ranas estaban deliciosas o mejor dicho nunca había probado chocolate más rico. Después de hablar largo rato con la bruja apareció un mago el cual ya había visto en su sueño, era el mismo de cabello café veteado de gris. Javiera supuso que él era Remus y no se sorprendió cuando lo vio ya que tenía la leve sospecha que su último sueño era una predicción. Éste entró en la pieza, se buscó una silla la cual la ubicó al lado de Arabella y se sentó en ella.

-Javiera te presento a Remus Lupin- dijo la bruja sonriendo.
Mucho gusto -le dijo Remus- Arabella todo está listo, anda a ver yo me quedo cuidándola.

Arabella se disculpó por ausentarse por un momento y Javiera y Remus quedaron a solas en la pieza. Durante una fracción de segundos ambos se miraron.

- Disculpa Remus pero que está listo?- preguntó la chica cortando el silencio que reinaba en la pieza.

- El área de purificación para extraerte la piedra de los lamentos que está en tu cuerpo- respondió.

Javiera muy atónita no supo que decir; entonces el mago al percatarse de que no había entendido nada le explicó:

- para poder extraer la piedra de los lamentos se necesita invocar a los 6 espíritus de Gea ; debido a que las 6 partes que componen a la piedra están compuestas por éstos espíritus que agua, aire, tierra, fuego, luz y oscuridad. En esta área esférica se deben equilibrar los 6 para que la piedra sea destruida. El área está casi lista sólo le falta un detalle que Arabella tiene que arreglar-concluyó Remus con una tímida expreción en su cara. Puso su mano en la frente de la chica par ver si aún tenía fiebre y dijo- Veo que ya no tienes más fiebre y eso significa que hoy podremos quitarte la piedra. Le voy a avisar a Arabella que podemos hacer la invocación en una hora, así que quédate acá y ni se te ocurra levantarte.

Lupin salió de la pieza en busca de la bruja. Durante el tiempo que Javiera esperó que alguno de los dos viniera a confirmarle si se haría o no investigó la pieza en la que se encontraba más a fondo. Pudo ver que los muebles eran todos del mismo estilo, acogedor e inglés. También intentó encontrar su uniforme, pero después de buscar tanto Arabella entró en la pieza pidiéndole que la acompañara. Javiera se levantó y la siguió a través de un largo pasillo muy oscuro.
Después de atravesar completamente el pasillo entró en una gran sala en la que en el piso se había hecho con polvos de diversos colores y piedras preciosas un círculo que Javiera clasificó como "Mosaico". En la sala se encontraba Sirius y Remus que las esperaban a las dos. Remus le pidió a la chica que se ubicara en el centro del círculo. Javiera se ubicó en el centro del "Mosaico".
Desde que las dos chicas entraron en la pieza hasta que Javiera se ubicó en el centro de la circunferencia un tenso silencio envolvió la sala. Todos estaban muy tensos, en especial Sirius que estaba blanco como papel. Inmediatamente después que la chica se ubicó en el centro los 3 se ubicaron en ciertas posiciones alrededor del circulo haciendo que se vea más armonioso, comenzaron a decir extrañas palabras.
Lentamente Javiera comenzó a sentir una extraña sensación que ya había sentido con anterioridad; la vez que vio por primera vez a Sirius en estado de perro pero esta vez con más fuerza. Era aquella sensación relajante.
Después de unos segundos serró sus ojos y no recordó nada más. A continuación sintió unas extrañas sensaciones e intentó abrir los ojos, pero no podía. Sentía como si algo frío, oscuro, líquido y áspero. También sintió como algo cálido, liviano y resplandeciente intentaba entrar en su ser pero no podía. Parecía que todo giraba, parecía no iba a terminar hasta que de repente todo paró en seco y comenzó a escuchar unas voces que la llamaban. Lentamente Javiera hizo el esfuerzo para abrir los ojos hasta que lo logró hacerlo. Al principio todo se veía muy borroso pero cuando logró tener una buena vista distinguió a los tres magos alrededor suyo muy pálidos. Los tres la miraban como si su cara se habría deformado.


-¿ Que tengo que me miran de esa forma?- preguntó Javiera con una voz ronca.

Instantáneamente Sirius invocó a un espejo y se lo puso delante para que se mirase. Estaba igual que antes pero con un pequeño detalle; su ojo izquierdo en vez de tener ese color castaño intenso había adoptado uno de color verde azulado, como el del agua del mar.

-¿ Entonces soy una bruja?-preguntó Javiera.
-Si lo eres- respondió Sirius blanco como el papel- pero no pudimos sacarte la piedra completamente, por que solo tu ojo izquierdo cambió al verdadero color de tus ojos. Sólo las fuerzas de la noche penetraron en tu ser y lograron destruir las partes que les correspondían.
- Mejor será que vengas conmigo a la cocina a tomar una poción energética Javiera- dijo Arabella.

Sin decir nada Javiera que se encontraba muy exhausta como si hubiera corrido una maratón, y Arabella salieron de la sala hacia la cocina.

- ¡¿Qué extraño!?-comentó Remus con un suspiro después que las chicas habían desaparecido- que sólo los elementos agua, tierra y oscuridad hayan penetrado en ella.

- Creo que lo mejor que podríamos hacer es llevarla donde la madre de Arabella- dijo Sirius.

-¿ Pero por que no vamos donde Dumbledore?- preguntó Lupin.
-Por que el se encuentra muy ocupado averiguando cosas para prevenir la llegada de Voldemort- respondió Sirius- y aparte podríamos pasar a ver a Harry.....se acerca su cumpleaños y creo que sería una gran sorpresa para el vernos.

Al terminar de decir esto Sirius sonrió recordando algo y se dirigió hacia el pasillo en busca de Arabella para contarle el plan. Remus muy pensativo por lo sucedido miró por la ventana hacia el exterior, en el cual ya era de noche con una luna nueva que se escondía entre las nubes que jugueteaban en el cielo.