|
Capítulo 3: Magia en Privet Drive
Era una mañana soleada cuando Harry se despertó en su cama; con el aroma y la frescura típica del césped de las mañanas en verano. La luz del sol se colaba entre las cortinas de la ventana; que había permanecido abierta toda la noche por el insoportable calor. Harry miró a su alrededor pensando en que mañana sería un día desagradable, sería su cumpleaños y (para variar) los Dursey lo olvidarían. Esa idea le desagradaba demasiado por que los Dursey ya lo habían olvidado años anteriores. Tan sólo recordar esa idea le daban ganas de convertirlos en sapos, pero como aun no era un mago completamente calificado no tenía derecho de hacerlo. Se volteó al otro lado de la cama y se puso a contemplar el calendario que tenía para marcar los días que faltaban para volver a Hogwarts. También pensó en sus amigos; en especial de Ron y Hermione. Desde el principio del verano que esperaba una lechuza de ambos, pero no habían enviado ninguna y Hedwig, la suya aún no regresaba de su última entrega. Ya pasado unos minutos un auto muy ruidoso; que se podía notar lo viejo que era, se estacionó cerca de la casa de los Dursey. Al bajarse los ocupantes del vehículo; Harry pudo distinguir una voz conocida. Sin saber por que se asomó por la ventana. Al asomarse por la ventana; Harry se sobresaltó al ver quienes habían venido tan temprano a visitar a la señora Figgi; su vecina. Era Lupin con una extraña mujer, Sirius en su forma de perro y una chica. A pesar que Harry no pudo ver su cara, supo que era una chica por el vestido que llevaba. A Harry le invadió un sentimiento de felicidad al ver a esas personas. Sin resistirlo más Harry se asomó por la ventana saludándolos, haciendo muchísimo ruido. Éstos también le devolvieron el saludo señalando algo como que "más tarde te iremos a visitar" Pero lamentablemente esto hizo que tío Veron se despertase y suba a su pieza. - ¿Que crees que estás haciendo fenómeno?- gritó tío Veron poniéndose rojo como tomate- ¿Acaso no te das cuenta que por tu estupidez ahora todos los vecinos...-cayó un instante para comprobar que nadie observaba y escuchaba a la casa- sabrán de tu anormalidad? A Harry le entró un ataque de ira; ¿por que debía soportar las palabras de su "tío"? Justo cuando estaba a punto de lanzar toda la ira que había acumulado durante esa fracción de segundos tía Petunia llamó a tío Veron. - Más tarde pagaras por tu idiotez- le amenazó éste bajando a toda prisa. Después de vestirse e ir a desayunar, lo cual no fue muy emocionante ya que los Durlsey no lo acompañaron, se quedó unos instantes meditando en la escalera. En su mente las preguntas de que hacen Lupin, Sirius y las dos extrañas chicas acá en Privet Drive, o para que fueron a ver a la señora Figgi, será muy importante lo que tengan que hacer para que Sirius haya venido de vuelta a Inglaterra o quienes son esas chicas, rebotaban en su mente sin parar. Despues de meditar largamente decidió que lo mejor sería tratar de olvidar sus dudas hasta que éstos fueran a verlo como les había entendido Harry. Los Dursey se encontraban en el jardín hablando con la señora Figgi como este pudo escuchar al pasar cerca de una de las ventanas que se encontraba abierta. Aunque intentaba no pensar en sus dudas, estas de alguna manera se apoderaron de su mente. Eran tan intensos esos pensamientos que no se dio cuenta de sus actos hasta abrir la puerta de su pieza y ver a esa chica. La misma chica que había estado con Lupin, Sirius y esa mujer. Claramente pudo observar su rostro, ese rostro con aquella fría y triste expresión, con esos rasgos de niña y también pudo observar sus ojos; que fue lo que más le sorprendió de su cara; mientras que uno era castaño intenso con un dejo verdoso pero muy poco notorio el otro era de un color verde azulado muy intenso, como el de una esmeralda expuesta hacia los luminosos rayos del sol. Harry no sabía que decir; ¿cómo había llegado ella a su pieza? Durante una fracción de segundos un zumbido recorrió la pieza. Harry pensó que nunca acabaría hasta que la chica miró sus ojos, su cicatriz y por último su pelo de color negro azabache. Terminando esto la extraña chica dijo - ¿Eres tu Harry Potter el sobrino de Canuto? - Si..-respondió Harry medio aturdido e inconsciente de lo que decía- ¿eres una bruja? -Se podría decir....ah! perdona aún no me presento me llamo Javiera y tu padrino me ha enviado para que te entregue este mensaje- de su bolsillo sacó un sobre muy arrugado y se lo entregó a Harry. Harry: Primero que nada espero que te encuentres bien cuando recibas esta carta y que los Dursey no te estén tratando mal Gracias a la señora Figgi mañana podremos reunirnos en su casa; ahí te explicaremos toda esta extraña situación. La persona que te ha entregado esta carta se llama Javiera y es una bruja. Ella es un poco tímida y es extranjera pero domina bastante bien el inglés así que te pediría de favor que hables con ella durante la tarde ( no te preocupes de los Muggles) para que se sienta más en confianza. Sirius Harry al finalizar de leer la carta que Sirius le había enviado miró a Javiera que por la expresión de su cara se podía ver lo incomoda que se sentía. Pero éste siguiendo lo que lo su padrino le había dicho comenzó una conversación que duró mucho tiempo. A medida que la conversación avanzaba parecía la chica se sentía más segura como Sirius había dicho. - ¿Así que puedes hablar castellano, inglés y alemán?- preguntó muy interesado Harry a la chica. - Bueno si..pero aún me cuesta un poco- respondió ésta sonrojándose por lo dicho por Harry. - Aber....dime como digo me llamo Harry y como digo también tengo 14 años- preguntó Harry muy sobresaltado. - Mmm.... aber se dice Ich (yo) heisse (me llamo) Harry y Ich (yo) bin (tengo) vierzehn (14) Jahre alt (años)- le respondió Javiera. - Aber..era...Ich...heiss...heisse Harry?..y ....Ich...heiss. perdón bin...catorce no me acuerdo como se decía ...no se cuanto alt..?-intentó repetir Harry. - Lo primero lo dijiste bien y lo segundo te faltaron unas palabras pero no importa..para no saber absolutamente nada de alemán lo has dicho bien- respondió esta sonriendo. Harry se maravilló en el momento en que la chica sonrió, ya que su rostro cambió notablemente, de aquella triste palidez surgió una alegre e infantil hermosura, por que no sonreiría todo el tiempo? A pesar de ser tan solo una niña era muy linda.... Con esto último Harry soltó aquellas preguntas que habían permanecido encerradas en su cabeza- ehh...disculpa Javiera..pero con toda esto me he acordado de unas cuantas cosas que tengo en duda..-pero no pudo terminar por que la chica le tapó la boca con la mano. - Ssssshhhhhhhhhhhh... espera oigo que alguien sube- dijo silenciosamente Javiera, miró su reloj y se sobresaltó- Ah!! Me he pasado de la hora..me tengo que ir. Nos vemos mañana!!- al terminar de decir esto la chica lo besó en la mejilla y saltó por la ventana. Harry se dirigió y se asomó a la ventana para ver como caía, pero al ver por ésta la chica ya no estaba. Como lo hizo? Que habrá hecho para desaparecer de esa manera? Habrá hecho magia o realmente es muy veloz? Harry no alcanzó a responderse con sus propias hipótesis cuando tía Petunia abrió la puerta de su pieza gritando como si alguien le hubiera pisado el pie con mucha fuerza - ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿Por qué no has bajado a comer?????????? Te he estado llamando como unas 10 veces para que bajes a comer- Harry no alcanzó a responder ya que tía Petunia lo agarró del brazo enterrando sus uñas en éste y con gritos de furia acompañados lo llevó hasta la cocina donde estaba su cena. Ésta no fue precisamente de lo mejor, debido a que Dudley había comenzado una nueva dieta pero más estricta aún que la anterior, la cual se basaba en tres trocitos de Apio para cada hora de la comida, y como método de apoyo moral hacia Dudley tía Petunia le dada tan sólo una trocito a Harry. Al igual que en el régimen anterior Harry no lo siguió si no que carteó a sus amigos por ayuda. Hagrid le había enviado una caja llena de las chucherías que más le gustaban a Harry incluyendo los famosos bollos de frutos secos que él mismo hacía. Pero Ron, Hermione y hasta incluso Sirius no le habían mandado nada. "¿Por qué no me responden?" Se preguntaba cuando se acordaba de ellos. Pero como mañana vería a su padrino sabría a razón. Harry tuvo que tragar lo más rápido que pudo su comida por que la expresión facial de su tía indicaba que si no lo hacía lo que iba a pasar no iba a ser muy divertido para él. Después subió a su pieza en donde sacó de debajo de su cama unas ranas de chocolate. Ya terminadas éstas decidió dormirse para que mañana esté con mucha energía y animo para ver a Sirius y el resto. En un abrir y cerrar de ojos se pasó la noche. Desde que Harry se levantó hasta que estuvo frente a la puerta de la señora Figgi sucedió muy rápido para él. Lo único que recordaba era los Dursey vestidos elegantemente que le gritaban para que se apurara. Todo fue tan rápido que no estuvo 100% conciente hasta llegar a la puerta de la casa de su vecina. Al tocar la puerta nadie respondió. Harry la tocó varias veces hasta que ésta sola se abrió. Sin cuestionar la situación Harry entró en la casa; la cual se encontraba en penumbra. No podía ver nada y menos a donde iba. Después de varios pasos chocando contra todo lo que se encontraba en su camino, unas luces se prendieron y algo muy sorprendente presenció Harry. |