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Capítulo 2:
Una vez en su despacho Lupin hizo sentarse a Ligia y se mantuvo un momento en silencio. Ligia miraba al suelo sin saber qué decir, los rasgos de lobo en ella ya casi habían desaparecido. -Gracias por venir a ayudarme- dijo Ligia finalmente- ¿ cómo supiste que tenía problemas? Lupin la miró y dudó por un momento. -La verdad es que no lo se realmente, fue como un presentimiento, no puedo explicarlo; nunca antes me había pasado pero sólo me ocurre contigo, quizás tenga algo que ver con la licantropía puesto que los dos somos hombres-lobo, bueno, mujer en tu caso- Lupin sonrió. Nash le devolvió una sonrisa también. -Pues me está gustando esto...-rió Pero la sonrisa de Remus pronto desapareció y dio la espalda a Ligia. -Pero esa parece ser la mejor parte, el resto...- Lupin dejó la frase en el aire tristemente. Pero Ligia no se dejó intimidar y lo que menos deseaba en ese momento era estar triste o enfadarse de nuevo. - Sí, lo sé- respondió intentando no darle importancia. Lupin la miró tristemente, odiaba pensar en todo eso pero sobretodo lo que más deseaba era conseguir evitar que ella se sintiera sola, pues sabía lo que era eso, y hacerle saber que había mucha gente a su lado a la que importaba y que la ayudaría tal y como habían hecho los antiguos compañeros de Remus, James, Sirius y Pettigrew años atrás. Ligia miró al suelo de nuevo. - Me van a expulsar de Hogwarts ¿verdad?, Snape lo logrará- susurró finalmente. Lupin se giró hacia ella y la miró compadecido. -De eso nada Ligia, tú no vas a dejar Hogwarts, te lo prometo...-contestó él amablemente aunque no muy convencido de lo que acababa de decir- hablaré con Dumbledore y, si es necesario, con el Ministerio de Magia. -Gracias-sonrió Ligia- pero no te metas en líos ni nada con Snape por mi culpa ¿vale? - No merece la pena discutir con Snape...él siempre estará en contra mia, de Sirius, de Harry y de todos los que se relacionen con nosotros lo que, desgraciadamente, te incluye a ti ahora. - A mi no me importa lo que diga Snape, paso de él completamente.- le dijo Ligia con cierto aire de superioridad. Lupin no pudo evitar dejar escapar una sonrisa. -Eso es lo que diría Sirius...nunca lo soportó, me lo acabas de recordar- dijo Lupin algo más animado. Ligia sonrió también. - Sirius me parece genial, es muy valiente y espero que quede libre pronto. Remus sonrió con nostalgia. -Sí, yo también-susurró. En ese momento sonó el timbre que indicaba el cambio de clase. - Bueno Ligia...- dijo yendo hacia la puerta y abriéndola- creo que ya es hora de que vuelvas con Harry y los demás, querrás ir con ellos... Ligia asintió con la cabeza aunque no parecía muy convencida con que quisiera ir con ellos. Lupin se percató de ello y la miró extrañado. -¿Ligia?- inquirió. Esta se levantó rápidamente. - Sí, sí, ya voy, perdona...- se disculpó mientras se dirigía a la puerta. - Ligia- la llamó Lupin antes de que ésta saliera, la chica se volvió sin ganas y unos penetrantes ojos marrones se fijaron en él. - Ten cuidado...- le recomendó Remus- no le hagas caso a Draco y si te encuentras mal búscame ¿de acuerdo?- Ligia asintió de nuevo - nos veremos a la hora de la cena en el comedor por si te ha pasado algo- terminó él y la chica salió tras despedirse cerrando la puerta tras ella. Entonces, mientras andaba por el pasillo Harry, Ron y Hermione corrieron a su encuentro. - Hey Ligia, ¿dónde te habías metido?- le preguntó Ron extrañado. -Tuve problemas con Snape y Draco...y Lupin me echó una mano- les explicó. - Oh vaya...esos asquerosos- empezó Hermione. Pero Draco y sus dos amigos se acercaban en ese momento. - ¿Hablas de los Weasley?- empezó Draco- sí, son todos unos asquerosos... - Repite eso y te las verás conmigo- le amenazó Ron. - No veas como tiemblo Weasley- le respondió con cara de asco. Lluego volviéndose a Ligia y mirándola por encima del hombro dijo: - Oh, veo que el licántropo ha vuelto...¿fuiste a dar un paseo por el Bosque Prohibido?- le preguntó con sarcasmo y Crabble y Goyle fueron los únicos que se rieron. -¿Por qué no cierras tu sucia bocaza de una vez?- volvió a amenazarlo esta vez Harry. Draco lo fulminó con la mirada. -Déjalo Harry, no merece la pena- siguió Ligia- él es quien no debería de ir por los alrededores del bosque...ni tan siquiera por Hogwarts solo...yo en su lugar tendría miedo de tener en mi contra a un licántropo- terminó la chica y sus ojos volvieron a adquirir un color ámbar peligrosamente, Draco, algo intimidado se volvió hacia sus "guardaespaldas": - Vámonos, no voy a perder más mi valioso tiempo con éstos- les dijo y´los tres se giraron y se fueron. Harry, Ron y Hermione miraban ahora a Ligia asombrados. -Bien hecho!- le felicitó Harry con una sonrisa. -Sí, los has puesto en su sitio- siguió Ron. Pero Hermione no parecía muy convencida. -Quizás deberías de tener cuidado, puede que se lo cuenten a Snape- dijo. -¡No seas aguafiestas Hermione!- exclamó Ron. Ligia sonrió pero se dirigió a Hermione. -Snape creerá todo lo que le cuenten esos, sea cierto o no, así que no pierdo nada, ya me ha amenazado con que me echen del colegio así que debería aprovechar mientras continue aquí- les dijo y los demás se quedaron en silencio. - No creo que te echen- dijo Harry finalmente. -Da igual, eso no me preocupa por el momento- dijo Ligia- y ahora...¿por qué no salimos del castillo a dar una vuelta y nos olvidamos de todo?- sugirió, Ron y Harry asintieron. - Pero tenemos deberes...-empezó Hermione. -Oh vamos!, ¡son para pasado mañana!- exclamó Ron y todos salieron afuera seguidos por Hermione que susurraba algo sobre la irresponsabilidad.... Estuvieron hablando fuera durante un rato y luego fueron a visitar a Hagrid a su cabaña hasta que llegó la hora de regresar al castillo. Ya anochecía y los cuatro aceleraron el paso para no llegar tarde a la cena. Así siguieron andando hacia el castillo. Ligia, sin dejar de andar miraba al cielo absorta, la luna ya estaba creciente y brillaba en él. Ligia dejó escapar un suspiro. - Dios mio...-susurró- ...queda poco. - ¿Poco par qué?- preguntó Ron que no había reparado en hacia donde miraba. -Para la luna llena- respondió Hermione en tono de reproche. - Oh, no te preocupes, eh...estaremos contigo- siguió Ron sin saber muy bien lo que decir. Ligia le sonrió pero algo de miedo se reflejaba en sus ojos, Harry lo notó. - Tranquila...todo irá bien- intentó animarla- ademas, Lupin y Dumbledore están contigo, no dejarán que te ocurra nada... -Ellos no pueden controlar las transformaciones y menos aún evitar que sucedan- le cortó Ligia algo nerviosa, intentó no levantarle la voz pero en su tono se notaba el terror que se apoderaba de su cuerpo. Harry se volvió hacia ella: - Ellos no pueden evitarlo, ni nosotros tampoco pero no estás sola- le dijo y sonrió, Ligia dejó escapar una sonrisa también y pareció volver en sí. -Anda vamos a entrar ya- dijo abriendo la puerta del castillo a la que acababan de llegar- que se nos va a enfriar la cena- añadió. Todos se rieron y se dirigieron rápidamente hasta el comedor. Todos estaban ya allí cuando llegaron, alumnos y profesores. Snape lanzó una mirada amenazadora al grupo mientras se dirigían a su mesa. Lupin también estaba sentado, no tenía muy buen aspecto, estaba muy pálido pero les sonrió y los saludó haciendo un gesto con la cabeza. Ligia, Ron, Harry y Hermione se sentaron finalmente. - Uhm...estoy hambriento- dijo Ron y tan pronto como apareció la comida se tiró prácticamente al plato y empezó a comer. Hermione le echó una mirada no muy alegre. -¿Qué?-preguntó Ron, Hermione sacudió la cabeza y prefirió no decir nada y ella y los otros empezaron a comer también. El comedor estaba algo bullicioso, sobretodo la mesa de Slytherin como siempre. Pero no todos estaban igual en ese gran salón. En la mesa de los profesores Lupin parecía algo nervioso, lo que no era muy usual; no comía apenas y miraba inquieto hacia la ventana donde podía verse la luna. Snape, que parecía ser el único en haberse dado cuenta, lo miraba con recelo. Lupin parecía cansado. Pero no era el único. Ligia, en la mesa de Gryffindor, junto a Harry, Hermione y Ron empezaba a mostrar también muy mal aspecto, la cara más pálida de lo normal y sus ojos con un extraño brillo como cuando se tiene fiebre. Hermione reparó en ello. - ¿Te encuentras bien Ligia?- le preguntó preocupada, esta se limitó a asentir con la cabeza. -Sí, todo bien- susurró no muy convencida. Pero entonces sintió como un calambre en el estómago, soltó un grito y se dobló sobre si misma con las manos sobre él tras dejar caer el tenedor al suelo. Todos los de alrededor, incluso las mesas mas alejadas se giraron hacia ella. - ¡Ligia!, ¿qué te ocurre?- saltó Hermione asustada. -Na-nada...-susurró ésta con mucho esfuerzo otra vez, pero le costaba respirar y sentía nauseas así que se levantó de la silla para salir fuera del comedor a ver si se le pasaba. Pero una vez de pie, las nauseas aumentaron, echó la silla atrás para salir pero se le cayó al suelo y ahora todo el comedor la miraba, incluidos los profesores y en especial Lupin, quien parecía dispuesto para saltar de un momento a otro. Entre los alumnos aumentaron los murmullos mientras Ligia daba unos pasos tambaleándose. Harry, Ron y Hermione la miraban asombrados sin saber qué hacer. Ligia dio otro paso con dificultad pero todo le daba vueltas...miró a su alrededor...veía borroso y los murmullos se hacían más intensos en su cabeza. Ligia dio un último paso pero ya no pudo más, se tambaleó, dejó los ojos en blanco y cayó al suelo inconsciente. Casi al instante sus tres amigos se lanzaron a ayudarla y Lupin saltó casi literalmente de su silla y corrió junto a Ligia. Ahora todo el comedor hablaba más alto y la profesora McGonagall luchaba por poner orden. Por su parte Snape sonreía maliciosamente y era el único que se mantenía tranquilo y sentado. Mientras Harry, Ron y Hermione intentaban despertar a Ligia. Lupin se acercó a ella y le tomó el pulso. Luego pasó su barita por encima de ella mientras murmuraba unas palabras para hacerloa volver en sí pero al no poder se agachó y, cogiéndola en brazos la llevó hasta la enfermería tras mandar a Harry, Ron y Hermione que mantuvieran la calma. éstos lo siguieron pero una vez allí la enfermera les pidió que esperaran fuera y ella y Lupin, que llevaba a Ligia, desaparecieron en el interior de la habitación cerrando la puerta tras ellos. |