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Capítulo 1:

Hacía una noche calurosa en la calle Privet Drive. Esa noche era la noche del 31 de julio, cumpleaños del niño que había derrotado "al-que-no-debe-ser-nombrado". Harry Potter no era un niño común y corriente por esa simple razón. Los Dursley, que como siempre habían olvidado el cumpleaños de Harry, estaban a reventar de la alegría que sentían, ya que por fin Harry sería un mago adulto y los podría dejar. Esa noche, Harry recibió sus habituales paquetes de cumpleaños: Ron le había mandado una tarjeta de cumpleaños y una pluma de fénix, los gemelos Weasley le habían mandado una caja de artículos de los "Sortilegios Weasley" y la Sra. Weasley le había mandado un pastel de frutas cubierto con chocolate. También venía una carta anexa:



Querido Harry:
Mi padre nos ha dicho que se hará un juicio para sentenciar a ese asqueroso de Colagusano. ¿Sabes lo que eso significa? ¡El nombre de Sirius quedará limpio y dejarás a los Dursley! Pero por el momento Dumbledore no quiere que vengas a nuestra casa en este verano. Dice que después de lo que pasó en Azkaban, no puede dejarte venir. Te escribiré pronto. Por ahora, Fred y George quieren mi consejo para su nuevo invento. Tu sabes, para todo ese rollo de los "Sortilegios Weasley". Espero que tengas un feliz cumpleaños.

Ron



Harry no tenía ni idea de lo que había pasado en Azkaban; pues no había tocado ni una página de "El Profeta" desde el último día del 6° curso en Hogwarts, pero estaba loco de la emoción porque se iba a vivir con Sirius. Prosiguió con sus cartas. La tarjeta que le había mandado Hermione fue la más impresionante que haya visto en su vida: Las letras, al igual que el fondo, cambiaban de color, el pergamino tenía un olor a frutas y tenía un marco animado con snitchs, bludgers, quaffles y escobas voladoras; simplemente era soberbia. Ella le había mandado una caja llena de dulces de Honeydukes. También estaban una carta anexa y un sobre. La carta decía:



Querido Harry:
Viktor me ha invitado a su casa de nuevo. Tiene una mansión estupenda, y una familia muy agradable. Te envío unos ejemplares de "El Profeta", donde creo que encontrarás algunas noticias de tu interés. Te deseo un muy feliz cumpleaños. Besos,

Hermione



Harry abrió el otro sobre que contenía 2 ejemplares de "El Profeta":

Domingo, 18 de julio de 1997.

"Terror en Azkaban"

Ahora que el Señor Tenebroso está en a punto de llegar a su máximo punto de poder, sus mortífagos sobrevivientes quisieron celebrarlo con una pequeña fiesta en Azkaban. Nuestra corresponsal especial, Catherine Curie, fue a Azkaban a investigar sobre lo ocurrido, y aquí está la información: "Cuando llegué a la prisión de Azkaban, estaba un cartel con fotos de los 2 mortífagos que escaparon. Entrando, distinguí al Sr. Ministerio de Magia, Cornelius Fudge, hablando con un prisionero. Fudge se negó a dar declaración alguna. Todos los prisioneros se veían asustados y cuerdos, como si hubieran quitado a los dementores por 2 días. Les pregunté la razón de su miedo, y la razón fue por que se supo de muertes provocadas por los dementores, pues se "exitaron" de alguna manera. Los mortífagos que escaparon fueron los Lestrange, los últimos mortífagos que quedaban en Azkaban."

Harry se quedó paralizado, pues Lord Voldemort había dicho que sus 2 mortíagos fieles estaban en Azkaban, y que no había más que asaltarla, y que los Lestrange tendrían más honores que ningún mortífago.Entonces continuó con el siguiente periódico:

Lunes, 26 de julio de 1997

"Más muertes atacan la ciudad"

Nuestra corresponsal especial, Catherine Curie, ha indagado sobre varias muertes en estos tiempos. Han habido muchas desapariciones de personas en el Ministerio de Magia, comenzando con Bertha Jorkins hace 3 años, y terminando con Cornelius Fudge, hace solo 2 días. "Éstas desapariciones han estado relacionadas con el retorno del "que-no-se-debe-nombrar"- nos ha dicho Percy Weasley. Ahora director del departamento de cooperación mágica internacional, después del asesinato de Bartemius Crouch...-"Tampoco tenemos el paradero del verdugo Macnair. No ha llegado a 4 citas. No sabemos que pasa" -Dice el joven Weasley, de 21 años.-"Aunque no estamos en una fase de peligro absoluto, se deben tomar muchas precauciones" -Con esto termina el director del depto. de cooperación mágica internacional.
A Harry le parecía muy extraña la desaparicón de Fudge. ¿Estaría relacionada también con Lord Voldemort? Al menos, Harry recordó que Macnair era otro mortífago. Lo sabía porque él lo había visto con sus propios ojos. El lo vió en 4° grado, porque la copa que había tocado junto con Cedric Diggory, resultó ser un traslador que los llevó al cementerio donde estaba enterrado el padre de Lord Voldemort. En ese lugar, Harry presenció el retorno de Lord Voldemort, la muerte de Diggory , el retorno de los mortífagos, pero también vió a sus padres. Harry tenía la cabeza muy abrumada como para que fuera su cumpleaños. Prefirió seguir con las cartas. Recibió una de Hagrid, un paquete con un par de calcetines que Dobby había confeccionado y el paquete de Sirius:



Querido Harry:
¡Bendito sea Dios! ¡Pettigrew se ha dejado ver en Hogsmeade! Lo he visto hablar con Avery justo enfrente de Honeydukes. ¡Eso si es ser estúpido! Lo he llevado al ministerio. Harán un juicio para declararme inocente más pronto de lo que crees. A partir del próximo verano podrás vivir conmigo. De hecho, compré una casa en el valle de Godric...



A Harry le entró un repentino estremecimiento: En el valle de Godric, sus padres habían muerto, dejándolo huérfano, y con esa cicatriz.



...Fue la mejor casa que ví. Espero que te guste.
Sirius

PD: También te deseo un muy felíz cumpleaños. Si esos muggles te empiezan a molestar, utiliza mi nombre.



La carta venía con un libro llamado "El libro oficial de los mundiales de Quidditch" Harry se percató de un sobre de color negro, cuando un fuerte dolor de la cicatriz lo visitó brevemente. Brevemente por que tía Petunia y Dudley lo distrajeron:

-¡¡¡Mamá!!!- gritó el cerdito de Dudley.

Después se oyó un golpe seco y las pisadas de Tío Vernon. Harry salió a ver que sucedía. Encontró a tía Petunia en el suelo con una figura extraña en la mano, y mucha sangre. Tío Vernon la estaba auxiliando y Dudley estaba lloriqueando en un rincón. Harry se asustó mucho y supuso que lo culparían, pero corrió a ayudar a Vernon. Le quitó la sangre de la mano y distinguió lo que temía: La Marca Tenebrosa. Tío Vernon miró a Harry con furia; Harry jamás lo había visto así. Parecía que habían matado a su madre, pues estaba tan rojo como la sangre y se le veía como nunca como le palpitaba la vena que tenía en la sien. Tenía los puños cerrados. Hasta Dudley se había puesto tan blanco como los fantasmas de Hogwarts.



EL AUTOBÚS NOCTÁMBULO.

-¡Tú maldito muchacho indeseable!- gritó Vernon, y Harry estuvo seguro de que los vecivon lo habían oído -¡Lárgate de aquí antes de que llame a la Policía! Si algo le pasa a Petunia, te juró que haré que te metan a la cárcel y luego torturarte ahí hasta que mueras!

Harry corrió a su cuarto y terminó de guardar lo poco que le faltaba en su baúl: Lo había estado preparando todo el verano por si había alguna emergencia. Guardó toda su correspondencia, junto con el sobre misterioso, cogió a Hedwig y salió hacia donde yacía Petunia inconsciente, rodeada por Vernon y Dudley, y le dijo a Vernon:

-Yo no hice nada- Rogó a todos los dioses que existieran que Vernon le creyera.
Sabía que sería un milagro, pero lo intentó. Vernon continuó:

-¡No te hagas el inocente! ¡Sé perfectamente que le hiciste a Petunia! ¡Eres igual a tus padres! ¡Idiota y peligroso! ¡Ahora lárgate! Para Harry esa fue la gota que colmó el vaso:
-¡Mis padres no eran idiotas!- le gritó a Vernon, a quien le bajó el color hasta quedar como Dudley - ¡Los únicos idiotas aquí son toda tu estirpe de muggles! ¡Da gracias de que no los elimino ahora mismo con mi varita! ¡Muggle estúpido!-

Diciendo esto, Harry se fue de la casa azotando la puerta con todas sus ganas, que se le zafaron dos tornillos. Harry iba rojo de la ira que sentía, y esperó que el autobús noctámbulo lo recogiera. Y así fue. Creyó que le habían leído el pensamiento, pues ante sus ojos se paró el enorme autobus. Entonces se abrió la puerta, y Harry rápidamente se acomodó el cabello negro azabache sobre la famosa cicatriz. No fue muy necesario. Stan ya no cobraba. Ahora era un elfo doméstico. Notó que el conductor tampoco era el mismo. Luego, las ideas llegaron a su cerebro tan claras como el agua.

Una vocecita chillona lo distrajo de sus pensamientos. El elfo habló:

-Señor, bienvenido al autobús noctámbulo. Mi nombre es Hans y trabajo aquí. Digame, ¿A dónde quiere ir?

Harry pensó un momento en el callejón Diagon, para hospedarse en el caldero chorreante, una llama de curiosidad muy fuerte se prendió en su rebelde cerebro y dijo:

-Al valle de Godric.